martes, 25 de octubre de 2016

Hoy quiero merecerme mis orejas


Acrílico sobre táblex (22x16cm)


¿Cómo será la oreja de un artista?
¿escuchará el color sin darse cuenta?
Qué digo: "of course" que se daría cuenta;
sería una oreja singular la suya:
percibiéndole ecos al magenta
y cierta algarabía a los turquesas,
y al sonoro naranja, desde lejos,
 le otorgaría cárnico espejismo.

¿Y qué me dicen ahora del poeta?
¿cómo será su oreja? ¿más atenta?
Algún portento auricular que pueda
ponerse a sublimar un taconeo,
e incluso convertir en un temible trueno
el grosero soplido de las ventosidades;
supongo que es así, debe ser cierto:
sería una oreja singular la suya.

Somos ya demasiados creadores 
que, pegados a orejas singulares,
no hacemos nada para merecerlas;
y repetimos torpes esquemas y tendencias
creyéndonos los dueños de una idea.
Hay orejas que, por mucho que las mire,
sigo viendo clavadas a las de los idiotas;
¿lo sabría Van Gogh? ¿sería eso?




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