lunes, 5 de noviembre de 2012

¡Clic!

Técnica mixta sobre lienzo (40x40cm)

 ¡Acaba usted de ser fotografiado!

Les acabo de pillar in fraganti, como hacía el fotógrafo protagonista de la tediosa y extravagante (a mi juicio) Blow Up (Michelangelo Antonioni, 1966). Espero no encontrar nada sospechoso cuando luego vea las imágenes que estoy obteniendo...

No sé ustedes, pero yo de vez en cuando echo de menos las cámaras con carrete (sí, ya sé que todavía se venden, pero se ve que mi pereza al respecto es mayor que mi añoranza). Recuerdo con muchísimo cariño las clases de fotografía en el instituto. El momento del revelado era mágico, no encuentro otro adjetivo que describa mejor esa inocente expectación que mis compañeros y yo sentíamos al sumergir la foto en la cubeta del revelador. Llegamos incluso a construir una cámara estenopeica con una caja de cartón y la verdad es que funcionaba estupendamente. Yo hasta monté un improvisado cuarto oscuro en el aseo de casa, con su bombillita roja y todo (a mi madre mucha gracia no le tuvo que hacer, porque la peste a vinagre del ácido acético era considerable...). 

Pero bueno, lo cierto es que la inmediatez y comodidad que nos ofrecen las cámaras digitales de hoy hacen que ganen por goleada, y que sacrifiquemos sin el mayor reparo la eventual avalancha de recuerdos al encontrar viejas fotos perdidas entre las páginas de un libro o similar en favor de subir las imágenes del cumpleaños del niño a la red social de turno a una velocidad vertiginosa. Habrá que cambiar el chip, en breve abriremos los archivos olvidados de nuestro ordenador para recrear esos mismos momentos, eso sí, "a lo digital". 

Nada más por hoy, y tranquilos que les pasaré el Photoshop para que salgan todos radiantes. 

Adquirido


9 comentarios:

  1. Precioso cuadro, preciosa historia y bonita reflexión...:-))) Y lo de que la pereza puede a la añoranza... :-) Muy aguda en la apreciación! :-) Estamos tambien totalmente de acuerdo... :-))

    Sergio y Cristina&Mageritdoll

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  2. Las cámaras tienen disparo automático y se revelan solas, los coches se aparcan. Los aparatos y electrodomésticos son cada vez más listos para hacernos la vida más fácil. Pero la verdad es que revelar tus propias fotos era mágico. Dentro de poco leeremos sólo en las pantallas. Yo ya añoro ese olor a libro guardado que te trae recuerdos del abuelo, el álbum de fotos de cuando nació tu hermano pequeño, eso no se puede comparar. Es verdad que el mundo digital te da la inmediatez pero no es igual. Bs

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    1. Por cierto, ¡un besito y gracias por comentar!

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  3. Para que un elemento adquiera el calor especial de la nostalgia, necesariamente debe morir.

    Si, aún hoy, estuviéramos revelando nuestras fotos con ácido acético, además de las broncas diarias de nuestras madres y una pituitaria amarilla atrofiada, nos perderíamos esa sensación tan maravillosa que sólo otorga la memoria, cuando la muerte permite que se ponga en marcha.

    Así pues,¡viva la muerte!, ¡Viva!

    P.D. A mi no me la pegas.... Eso no es un dibujo. Es una "auto-foto".

    Felicidades

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    1. Interesante reflexión, anónimo.

      Ciertamente, la nostalgia sirve para despertar aquello que permanecía "dormido" (lo prefiero ver así en vez de "muerto"), pues es precisamente el recuerdo lo que le otorga vida otra vez.
      No sé, será que tu frase de "viva la muerte" me ha recordado a Millán Astray y me ha entrado un picorcillo...

      Muchas gracias por tus palabras, es un lujo leer comentarios así.

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