martes, 16 de octubre de 2012

Envidia

Técnica mixta sobre tablilla (178x127mm)

El pesar por el bien ajeno y el deseo de privar a otros de ese bien es algo tan antiguo como el ser humano. Si pensamos en envidia, quizás el caso más socorrido para recordar sea el de Caín, que no tuvo reparos en llevarse por delante a su hermano, un "Don Perfecto" que le sacaba de quicio. Pero históricamente muchos otros personajes se han visto salpicados por la verdosa envidia: Judas, que le tenía unas ganas tremendas a Jesús; Salieri, que según las malas lenguas tuvo algo que ver en la muerte de su rival Mozart (aunque esto no parece tener ninguna base real); y un buen número de políticos españoles, que sacrifican sin escrúpulo alguno el bien común para jugar a eso de "quítate tú pa ponerme yo". 

Pero bueno, mi caso de envidia favorito (a dos bandas además) toma cuerpo en la insana relación que mantienen las hermanas Jane y Blanche Hudson. ¿Les suenan de algo? ¿A que si les recuerdo que son las protagonistas de ¿Qué fue de Baby Jane? (novela de Henry Farrel magistralmente llevada al cine por Robert Aldrich) la cosa va cambiando? Jane y Blanche Hudson, o, lo que es lo mismo, Bette Davis y Joan Crawford... Ahí es nada. Ambas se ponen a la cabeza de una historia plagada de rivalidades infantiles primero, para dar paso después a la más descarnada maldad, la manipulación hipócrita y el auténtico horror macabro. Parece ser que, para más inri, las dos actrices se llevaban endemoniadamente mal dentro y fuera de la pantalla. El rodaje tuvo que ser incendiario. Les recomiendo que lean el apartado "curiosidades" de la ficha de la película en Wikipedia. No tiene desperdicio. Si no han visto el film, no lo duden ni un segundo, es  tremendo. 

Así que ya lo ven, la envidia es el motor que mueve la entrada de hoy. Desde luego es lo que motiva al pobre caballero de la imagen, que no tiene más remedio que morderse un dedo para no estallar y montar un numerito (y de paso jorobarme la entrada). Le agradezco su contención, señor, quédese tranquilo, que su secreto está a salvo con nosotros, pues quien más y quien menos, yo creo que a todos nos ha rondado por el pensamiento el verde resquemor de la envidia. 

¡Hasta la próxima!


Láminas disponibles en Saatchi online/Prints available at Saatchi online


4 comentarios:

  1. La envidia es el motor que mueve tu nueva entrada y desgraciadamente la que hace que giren las tuercas internas de mucha gente. Aunque a veces, es necesaria un poco de envidia para superarnos, para que exista competitividad, por ejemplo entre empleados o incluso entre empresas.

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    1. Es verdad, los piques mueven montañas ;)

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  2. Cris... te superas... con el cuadro, y también con el texto que lo acompañas, qué bueno y qué interesante, la envidia... qué de acuerdo también con lo que escribe Nadia... Como lo has expresado tu es magnífico...

    Sergio y Cristina&Mageritdoll

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    1. Gracias chicos, pero conste que Mageritdoll no tiene nada que envidiar a nadie porque, a pesar de su tamaño, es enorme ;)

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